Tengo la mala costumbre de pensar que si hago algo con pasión y con ganas, voy a ser buena en ello de la noche a la mañana. Me pasa constantemente con la gran mayoría de aficiones que voy acumulando: bordar, coser, tocar la guitarra, hacer pendientes y anillos, cantar y un largo etcétera. Lo que casualmente ignoro es que uno no se puede convertir en ‘bueno’ si no practica. Pero aquí hay un problema, yo no quiero caer en la competitividad que nos inculca el sistema capitalista, ¿contra quién competiría yo? ¿contra mí misma?. Parece algo un poco dantesco, intentar ganarme incluso cuando no hay nadie mirando. Pero está claro que hay algo de verdad en este logo vacío “para ser el mejor hace falta currárselo”. Yo no quiero ser la mejor. No quiero ni ser buena en ello. Bueno, no vamos a mentirnos, sí quiero ser buena. Pero me conformo con ser buena y no siempre “la mejor”. Ese título no lo necesito.

Sin embargo, en mis entrañas, siento que no puedo decir “yo canto, soy cantante” (del patio de mi casa, pero lo soy) o “yo bordo parches bonitos, soy bordadora” (aunque sean para mí misma y mis amigas), si realmente sólo lo hago una vez cada tres meses (con suerte). Quiero poder decir que soy escritora. Voy a empezar a publicar aquí lo que escribo para las revistas de mi universidad y para mí misma. Porque para llamarme y llevar el nombre de “escritora” con dignidad, tengo que hacerlo. Allá vamos.

tuitera swiftie y vlogger.

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